
Por qué sometemos a nuestros calentadores de baño a pruebas de calor húmedo
Seamos honestos: los baños son un verdadero desafío para los dispositivos electrónicos. Hay vapor abundante, salpicaduras de agua constantes, y las temperaturas pueden cambiar drásticamente en cuestión de minutos.
La mayoría de las empresas se conforman con indicar una clasificación IP65 y ya consideran que eso es suficiente. Pero lo cierto es que un sello que funciona perfectamente al principio puede dejar de funcionar después de tres meses de exposición constante al vapor. Por eso no nos basamos únicamente en esa clasificación. Sometemos cada unidad a pruebas de envejecimiento en condiciones de alta humedad para ver qué ocurre realmente con el paso del tiempo.
El verdadero problema: Sellos que fallan
El agua no siempre entra debido a una sola salpicadura. Generalmente, es un proceso gradual. Los sellos y juntas se encogen, se agrietan o simplemente se desgastan después de ser calentados y enfriados miles de veces.
Básicamente, forzamos esta situación en una cámara de alta humedad. Si el sello falla, la humedad penetra y daña los cables internos o los terminales del tubo halógeno. Eso provoca cortocircuitos o que el calentador se dañe mucho antes de tiempo.
Hacemos que el calentador “respire”
No nos limitamos a rociar el dispositivo con agua. Eso es demasiado simple. En lugar de eso, activamos al máximo las lámparas infrarrojas para calentar la carcasa del dispositivo. Luego, lo dejamos enfriarse en una habitación húmeda, de modo que los sellos se contraigan. Esto crea un efecto similar al respirar, que permite que la humedad sea absorbida dentro de la carcasa. Si el dispositivo no puede soportar esto en nuestro laboratorio, entonces no debería estar en su ducha.
El compromiso
Para lograr sellos que realmente duren, debemos utilizar juntas más resistentes y tolerancias más estrictas. Por eso, el dispositivo puede ser un poco más grande que los modelos baratos e impermeables. Perdemos algo de esa apariencia “ultradelgada”, pero ganamos la tranquilidad de saber que nuestro calentador no dejará de funcionar cuando la habitación se llena de vapor.
Comprobamos la resistencia a la electricidad antes y después de todo este proceso de envejecimiento. Si la resistencia disminuye aunque sea un poco, significa que el sello está perdiendo eficacia. En ese caso, descartamos ese dispositivo. Es la única forma de asegurarnos de que nuestro calentador siga siendo seguro y funcional durante mucho tiempo.